Adolescentes y Covid: un malestar alarmante

Se habla muy poco sobre los efectos de la pandemia en niños y adolescentes. Hoy quiero tocar el tema porque el aumento de síntomas alarmante como angustia y malestar mental es significativo, así como un aumento de casos de autolesiones hasta intentos de suicidio.

Si observamos después de haber sido los más resistentes en la primera fase de la cuarentena, ahora parece ser que niños y adolescentes son los que más están afectados. La alarma proviene de diversas fuentes y está relacionada con el aislamiento y la falta de sociabilidad de los más jóvenes, que más que otros están sufriendo las medidas restrictivas con el cierre prolongado de escuelas. Falta todo alimento existencial humano. La rutina ha cambiado, sin una alternativa válida a las necesidades sociales, no hay válvulas de escape creativas y por eso la melancolía, los miedos, el sentido de insuficiencia, los monstruos internos con los cuales lidiar tienen mas espacio.

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Es importante entender que el aislamiento es un sufrimiento profundo, para evitar etiquetar a los niños y las niñas como perezosos y con poca voluntad de reaccionar, por un lado, o víctimas sacrificadas de una sociedad incapaz de satisfacer sus necesidades, por el otro.

Un estudio realizado por la Universidad de Copenhague que analiza los resultados de 7 investigaciones sobre más de 200 mil personas en Dinamarca, Francia, Países Bajos y Gran Bretaña y publicado recientemente en "The Lancet Regional Health Europe" ha puesto de relieve cómo la mayoría de los jóvenes que son los más afectados por la ansiedad, la depresión y una profunda sensación de soledad, en el período del encierro.

Es una depresión silenciosa, asintomática, sin manifestaciones evidentes porque no quieren preocupar a los padres. Al hombre se le permite una manifestación de malestar, a la mujer no. Las niñas tienden a guardarlo todo adentro.

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Los investigadores sugieren prestar atención a los signos de malestar mental y esta es solo la última de las muchas alertas que la comunidad científica internacional ha lanzado en este sentido (otros ejemplos aquí https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7290062/ recursos de la OMS).

Restricciones, privaciones, escuelas cerradas y vida social cero es como quitar el motor de la vitalidad, porque durante esta etapa de la vida las inversiones emocionales que te hacen crecer deben ser fuera del hogar, aquí es donde te encuentras con la posibilidad de convertirte en algo más que el niño y niña que han estado en la familia.

La ausencia de la escuela tiene consecuencias no solo en la educación, que parece ser significativas, sino también en la pérdida de aquellas oportunidades sociales y rituales que son fundamentales en la adolescencia.

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Entonces, ¿qué va a pasar?

Realmente no lo se. Sin embargo, creo que los padres deben aprovechar esta situación para hacerse pasar por un rol al que quizás se había renunciado en los últimos años, el de compañero de juegos creativo, dando así normalidad a la emergencia, ideando nuevos juegos educativos con su imaginación, como, por ejemplo, para por ejemplo, cocinar juntos, competir en juegos de mesa o competir con videojuegos para niños. Hacer que la preocupación se entretenga ayuda a salir de una situación de miedo, a mantener la calma, previendo que, tras un tiempo de espera, vendrá la normalidad.

¿Cómo mitigar y manejar estas consecuencias psicológicas y ayudar a los niños a mantenerse activos?

1. Ayúdelos a reconocer que sus emociones son completamente normales y es importante manifestarlas.

Las emociones nos ayudan a protegernos, a orientarnos y a tomar decisiones coherentes con nosotros mismos. Procesar nuestras emociones es un proceso diferente para cada uno de nosotros, pero sin duda necesitamos expresarlas para mantenernos saludables. esta puede ser una buena oportunidad para aprender un poco de educación emocional todos juntos.

2. Ayúdelos a crear distracciones y a concentrarse en sí mismos.

¿Siempre has querido aprender a cocinar o empezar un nuevo libro, o pasar tiempo tocando un instrumento musical?

Ahora es el momento adecuado para hacerlo. Concentrarse en usted mismo y encontrar formas creativas de pasar su tiempo es una estrategia productiva para salvaguardar su salud mental, encontrar alivio y equilibrio en nuestra vida diaria.

3. Ayudémoslos a encontrar nuevos canales para mantenerse en contacto con sus amigos.

Si quieren pasar tiempo con sus amigos mientras practican el distanciamiento social, las redes sociales son una buena forma de mantenerse en contacto, pero hagámoslo de forma creativa. Esto significa hacer de la reunión online una oportunidad para hacer algo diferente, agradable y constructivo: como una merienda virtual o una clase de baile en grupo.

4. Ayúdelos a ser amables con ellos mismos y con los demás.

Algunos adolescentes están siendo acosados ​​y maltratados en las escuelas, ahora también debido al coronavirus. Si su hijo, hermano, primo es testigo de que un amigo está siendo acosado, sugiérale que lo contacte y le ofrezca ayuda. Es importante entender que no hacer nada puede dejar a esa persona pensando que todos están en su contra y se sienten abandonados. Una palabra puede marcar la diferencia.

 

Última recomendación: ahora más que nunca debemos ser conscientes, compasivos y tolerantes porque lo que compartimos o decimos puede herir a otros, que viven batallas invisibles dentro de las cuatro paredes de la casa.

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