Aumento de la enfermedad mental después de la pandemia

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Una vez que habrá pasado la fase que estamos viviendo de cuarentena, considero que tendremos el riesgo de vivir otra 'pandemia' en todo el mundo, relacionada con el malestar mental provocado por las consecuencias del Coronavirus. Por supuesto, se están tomando muchas medidas para evitarlo, pero podemos desde ahora actuar para reducir las consecuencias probablemente inevitables. 

En un artículo de la revista Lancet Psychiatry 42 expertos mundiales que formaron la Colaboración Internacional de Investigación para la Prevención del Suicidio Covid-19, identificaron ocho factores psicológicos, sociales y económicos relacionados con la pandemia que pueden aumentar el riesgo de suicidio. De hecho, los temas tratados en el programa “Todo saldrá bien” coinciden con los pronósticos de los expertos.

Las preocupaciones financieras están entre los efectos más comunes del Covid-19, sin embargo, un dato muy preocupante del confinamiento es el aumento de violencia domestica y abuso de alcohol. En este sentido todos los profesionales de la salud y del bienestar nos vemos obligados a desempeñar una ayuda emocional a través de llamadas y videollamadas. 

La asistencia en linea, muestra también otro lado de la pandemia. Muchas personas que nunca han sufrido de problemas psicológicos y malestares emocionales, están recurriendo a ese tipo de servicio. Lo que significa que el Coronavirus es el responsable también del estrés, de la vulnerabilidad y de los síntomas emocionales de malestar que afectan la población mundial. Por esta razón considero que debemos ser capaces de ofrecer una base solida con estrategias mirada a la prevención.

Estudios previos asociados a la pandemia mostraron cómo puede provocar un aumento en los casos de depresión, ansiedad e insomnio. En este caso, entre las dificultades que enfrentan las personas, se encuentra el aislamiento. Una medida necesaria para limitar la propagación del virus, que pero, puede afectar negativamente a la salud por varias razones: muchos riesgos se derivan de la falta de coincidencia entre el sueño y la nutrición, con un aumento en la ingesta de alimentos, bebidas alcohólicas y de los niveles de estrés. El miedo y la angustia son enemigos invisibles y peligrosos como el virus, que activan un estado de tensión persistente, lo que puede agravar las condiciones de aquellos que ya sufren trastornos ansiosos y depresivos y desencadenar crisis de ansiedad y pánico incluso en aquellos que nunca los han sufrido. 

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