Comida, sexo, ira: la historia de un trío pasional

Síguenos
0
20
‘’Oh deseo insensato, tu osadía
¡cuán justamente queda castigada!
Caminaste con ala arrebatada
a donde el bien a tu ansia se ofrecía.’’
Gaspar María de Nava Álvarez 

 

El deseo, motor enérgico que nos transporta ciegos a la posesión urgente de un anhelo. El placer, resultado de una serie de comunicaciones  de nuestro cerebro, que busca siempre obtener una recompensa. De acuerdo al contexto en el cual lo utilicemos ese algo que nos interesa poseer es enunciado de diferentes formas, en términos de comida le decimos apetito, en el sexo le decimos líbido, y en la ira le llamamos impulso. Sin embargo todos persiguen el mismo objetivo, el disfrute del poder.

 

Charles Darwin menciona dentro su teoría de la ´´Selección Natural´´ la ´´supervivencia del más apto´´ que si bien se refiere a la permanencia de rasgos fenotípicos, también nos evoca a la reflexión sobre una lucha de poder entre las especies que han declarado su persistencia en la Tierra. 

 

Esta es, de manera general, la relación estrecha  en la que conviven la comida, el sexo y la ira; si bien hemos aprendido a identificar las dos primeras (comida y sexo) como necesidades básicas del ser humano, que lo posiciona en un espécimen bio psico social, la ira, se une a este concepto como complemento emocional. 

 

Para ello ha sido necesario dentro de nuestra mortalidad dependiente venerar  la comida, como única y verdadera fuente de energía. El sistema digestivo está  diseñado para la sintetización de los alimentos hasta convertirla en calorías, unidades de energía calientes, imprescindibles para el funcionamiento de los demás órganos. A la par de nuestra evolución, el sistema digestivo ha venido especializándose , agudizando la percepción de los sabores, y acompañándose de los demás sentidos como la vista y el olfato que contribuyen a la selectividad inteligente, esto para evitar la ingestión de alimentos descompuestos, tóxicos o nocivos. Igual a como creemos hacerlo en la búsqueda de nuestra pareja ideal.

 

Se estima que en 20 minutos de sexo se pueden llegar a quemar hasta 500 calorías, dejando claro que estar adecuadamente alimentados ha significado siempre lo mismo, fuerza y belleza. No conlleva una observación compleja concluir que el fin vital del reino animal es el apareamiento, la procreación. Tanto así las aves como los seres humanos lucen sus atributos corporales como atractivo, y en muchas ocasiones utilizan la resolución de un conflicto, la victoria de una batalla, cazar una buena presa, brindar una cena,  como una forma de manifestar su fuerza y transmitir seguridad a la pareja que intenta atraer.

 

El sexo, como resultado de un secuencia de eventos químicos y físicos, coloca nuestro cuerpo en un escenario traslúcido en el que se desviste algo más que nuestra piel. Es un espacio experimental que confronta nuestra verdad, nuestro miedo, lo más íntimo de nosotros, la sexualidad es otra forma en la que contamos quienes somos.

 

 Colonizarnos ha significado para el sexo una limitante teórica en la cual el acto debe también acoplarse a ciertos códigos morales, religiosos y muchas veces a la necesidad de corresponder con lazos afectivos. Sin embargo, en civilizaciones como la Antigua Grecia, el sexo era una manera de evocar al dios Dionisio, en las Fiestas Bacanales con vino y orgías. Muchos son los fetiches que incluyen la utilización de un alimento para su realización, incluso existe un fetiche en particular llamado ´´Feederismo´´ en el que participan el ´´feeder´´ encargado de alimentar a la pareja y el ´´feedee´´ quien responde al acto de manera pasiva dejándose engordar.

 

Contracción de la mandíbula, aumento de la temperatura corporal, ruborización, tensión en los hombros, aumento de la frecuencia cardíaca, frunción del ceño, cierre de los puños, calambres estomacales, grtios. Estos síntomas pueden recordarnos muchas cosas, una escena orgásmica por ejemplo, o morder un chile picante; y serían perfectamente normales su aparición en ambos casos. La verdad es que, enumero estos síntomas para dibujar de alguna manera lo que nos pasa cuando estamos iracundos. 

 

Los cambios adaptativos que sufre nuestro cuerpo frente a la emoción de la ira son primitivos, y nos preparan para la lucha o la huida. La ira es la emoción destinada a la toma de acción, más específicamente la acción de protegernos frente a los abusos, las injusticias, todo lo que suponga una amenaza a nuestra integridad física, emocional y moral, y comparte un vínculo angosto con el sexo y la comida, puesto que para la acción procuramos energía cual extraemos de la comida y el sexo no es otra cosa que poner en acción nuestra líbido. 

 

 Lo pasional revela de nosotros mismos un animal poderoso que sucumbe ante un deseo frívolo y ardiente, pone a prueba nuestra adaptabilidad civilizada y despierta ese instinto primitivo de preservación. Nuestra ambición de poder provoca necesariamente acciones determinantes que marquen un antes y después en la actualidad que nos encontremos. De manera que, cuando el hambre voraz llama, cuando dos cuerpos se conectan, cuando la violencia ataca, nuestras alhajas y peinados se desmoronan,  queda de nosotros lo esencial, lo terrestre, lo que nos mantiene aquí: la comida, el sexo y la ira.

 

Síguenos
0
20

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *