El Poder del Nunchi y la Creatividad: kit de herramientas para aumentar la eficiencia de las reuniones remotas

Esta mañana tendré una sesión de pareja a las 7:30 am, una sesión individual a las 9 am, otra a las 10 am y un reunión a las 11 am todo online. La videoconferencia se ha convertido en una cita diaria para el mundo laboral, escolar y universitario. 

Se podría pensar que nuestros servicios profesionales a distancia son el resultado de una competencia técnica vinculada a nuestra capacidad para utilizar una herramienta informática, pero, en realidad, con el paso del tiempo y con el refinamiento de las innovaciones, se reducen las diferencias de rendimiento ligadas al diferente nivel de confianza con la tecnología. El homo "tecnologicus" aprende rápido. 

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El verdadero valor añadido que esta atrás de la computadora es la competencia humana. A esta etapa de trabajo remoto y online, nuestro instinto relacional es lo que más condiciona y aprovecha la revolución digital, en conjunto con nuestro talento y nuestra inteligencia.

Construir y desarrollar de forma remota relaciones significativas, autenticas y productivas con otros seres humanos es una oportunidad maravillosa para poner a prueba nuestras habilidades sociales. 

En particular modo quiero evidenciar dos habilidades claves: la empatía y la creatividad.

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Empatía. Nuestra capacidad de tener en cuenta a los demás, de interceptar sus reacciones emocionales ante acciones y palabras sigue siendo determinante. Paradójicamente, el desafío de la empatía en la comunicación remota crece en intensidad. ¿Por qué? Porque dentro de una pantalla vemos el rostro de una persona inmersa en un entorno que no conocemos; no podemos captar las mil señales físicas con las que quienes nos escuchan transmiten sus emociones. En el mundo offline no notamos las miles complicaciones de la comunicación humana, sintetizadas perfectamente las señales “débiles" en la relación presencial. En la comunicación online, lamentablemente las señales no verbales son muy limitadas y las paraverbales (nuestra forma de decir lo que decimos) son muy limitadas. 

Sin embargo existe una técnica del nunchi coreano, que te ayuda a cultivar la empatía incluso a través de la pantalla y a comunicarte mejor con los demas.

El "nunchi" se traduce literalmente como "medida del ojo" y hace referencia a la alta sensibilidad social de los coreanos, que aprenden a leer las señales de cualquier situación social. No es de extrañar: la cultura coreana es una cultura de "alto contexto", que se basa en gran medida en la comunicación implícita, formada por microexpresiones en lugar de gestos sensacionales, "gritados" y abiertos como los que estamos acostumbrados en Occidente. Por tanto, es necesario entrenar mucho para leer los movimientos faciales y los matices lingüísticos para establecer una relación. Por eso, este "arte de comprender" puede ser útil cuando, en una comunicación digital, las acciones y la proxémica son atenuadas por la tecnología. 

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Las microexpresiones son breves, involuntarias y difíciles de reconocer. Los estados de ánimo no se pueden ocultar y transmitir sin filtros. Por eso, la formación para reconocerlos es fundamental para el nunchi. Podríamos definir la prueba de fuego de la comunicación empática.

El nunchi enseña que es necesario potenciar la capacidad de observación, prestar atención a la entonación del hablante y asociar la emoción subyacente. Sin embargo no es suficiente reconocer la emoción del otro, es importante también intentar reformular cortésmente lo que alguien nos ha comunicado y darle la oportunidad de aclarar o elaborar nuevamente. Fórmulas como "Intento resumir para ver si entiendo" son muy útiles para mostrar que quieres ponerte en contacto con alguien que ha compartido una idea u opinión.

Así que las emociones viven felices incluso detrás de una cámara de video. Reconocerlas, mas allá de las palabras, nos permite poder intervenir y orientar cualquier encuentro remoto. El secreto es entrenar nuestra capacidad de sentir, aumentando nuestra capacidad de observación y nuestro nivel de sensibilidad hacia los seres humanos que pueblan los cuadrados de nuestra pantalla.

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Aquellos que son empáticos en la vida real también lo son durante una videoconferencia. Simplemente, frente al monitor, las dosis requeridas de inteligencia emocional aumentan, porque el contexto empobrece la intensidad de las señales. Es como correr a gran altura, donde el aire es más fino y llega menos oxígeno a los músculos; los atletas necesitan estar mejor entrenados para soportar esta amplificación del estrés. 

¿Cómo entrenar? Este componente de la inteligencia emocional debe cultivarse en nuestra vida fuera de línea y luego también debe usarse detrás de una pantalla. Por lo tanto, la paradoja es que para ser bueno en las relaciones profesionales en línea, debe pasar mucho tiempo de calidad fuera de línea.

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Vamos a la segunda habilidad indispensable para trabajar y vivir offline y online: la creatividad.

Si quisiéramos reducir el potencial de una videoconferencia, podríamos decir que en el 95% de los casos se trata solo de una llamada telefónica enriquecida con las imágenes de los protagonistas. Por mucho que los servicios de videoconferencia puedan ofrecer aplicaciones y funciones útiles y avanzadas, siempre depende de la inventiva de cada uno de nosotros asegurar que el uso de estas herramientas tenga un impacto en nuestros interlocutores profesionales.

¿Qué puedo hacer para que esta reunión no sea aburrida? ¿Cómo puedo sorprender, con la diferencia de que estamos en diferentes salas en lugar de en la misma sala? ¿Qué puedo hacer para evitar que la videoconferencia sea el chat habitual en el teléfono, simplemente agregando imágenes? ¿Qué puedo hacer para que esta entrevista no sea una entrevista tradicional en la que estamos separados por una pantalla? Estas son las preguntas que debemos plantearnos para desencadenar un proceso innovador y transformar la videoconferencia. Ya no es el "plan b”, la "solución alternativa” o la "imitación con limitaciones" a un evento que produzca valor agregado frente al original. Es nuestra nueva perspectiva. El uso diario de las plataformas de comunicación remota representa para cada uno de nosotros una maravillosa oportunidad de experimenta, aprender y revisar críticamente lo que no funcionaba en nuestros rituales tradicionales de comunicación. Todo debe ser cuestionado: tiempos, procedimientos, reglas de enfrentamiento y comportamiento. Es exactamente en este punto que necesitamos utilizar la creatividad. 

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La creatividad no surge por magia, necesita ser alimentada dentro de un ecosistema que no censura, que no juzga, que no ridiculiza novedades y experimentos, que fomenta "romper hábitos" y la experimentación.

Solo así la creatividad se hace hilo conductor de nuestras experiencias, hasta que nuestra narración interna nos llevará en la exploración de la experiencia creativa, que tiene un papel fundamental en el desarrollo individual ya que nos permite superar esquemas mentales rígidos, gracias a la imaginación, la curiosidad, la crítica y los sentidos. La vena creativa compleja y multifacética es educable y nos ayuda a comprender el universo, a nosotros mismos y a los demas porque, como decía Einstein, "la creatividad es contagiosa: transmítela". 

Hablemos de estos y muchos otros aspectos útiles en nuestros cursos online y workshop web. Míranos, podrían ser excelentes oportunidades para aprender a vivir esta nueva vida digital llevándonos, transformándolos, ¡las cosas que más nos daban bienestar en la antigua!

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