La ira despierta la creatividad (primera parte)

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La ira, la base natural del impulso biológico, representa un sonido del Alma, un movimiento interior para acceder a un contacto más profundo con el Ser. Es la más energica de las emociones y la que más etiquetamos como negativa. Cuando hablamos de alegría, nuestros ojos brillan, sonreímos, cuando hablamos de un individuo o personaje enamorado, nuestro corazón ya está lleno de emoción, pero cuando hablamos de un individuo enojado, pasamos al lado del miedo.

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Tanto que cuando visualizamos a un individuo con un comportamiento enojado, frecuentemente damos un paso atrás, pero si alguien nos habla de un enojo justo (trabajadores despedidos, mujeres abusadas, niños abusados, etc.), el enojo ya no nos asusta , tomamos partido. La ira es una dimensión que tiene que ver con la defensa, es una tensión contra algo, un movimiento significativamente diferente a la alegría que nos dirige hacia algo, pero siempre hablamos de movimientos.

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Todas las emociones, además del componente cognitivo y fisiológico, contiene una parte ligada al movimiento que, si se inhibe, implica una acumulación de energía y tensión en la parte del cuerpo involucrada. En particular, cómo demuestran numerosos estudios, la ira involucra la parte superior del cuerpo (manos, brazos, pecho), la cabeza con afectación específica de la zona bucal y los pies, instrumento de acción. La ira hace que rechines los dientes, aprietes los puños y patees, además de hacerte "ciego de ira" que se convierte en furia. Si se guarda la ira por durante mucho tiempo, toma la apariencia de un motivo interno redundante, inicialmente "resentimiento" y luego "rencor". Una auténtica escalada que, mal gestionada, pasa del chispeante fastidio a la furia.

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El tema de la ira y de la agresividad se exploró intensamente inmediatamente después de las dos guerras mundiales; allí, el tema de la agresión calentó inmediatamente los ánimos. Dentro de la Ciencia de la Psicología hay dos formas de leerla: una, más psicoanalítica, es la tendencia a la destrucción, a la destructividad y a la autodestrucción. Otro, que se inspira en la raíz latina del término, indica una tendencia a avanzar, que tiene que ver con atacar la vida, penetrarla. Por tanto, dos movimientos diferentes, uno destinado a destruir y otro a progresar.

Una cuestión importante siempre fue determinar si la ira es instintiva o cultural. La sociología tiende a definir el fenómeno de la agresión como un fenómeno cultural, vinculado a factores socioambientales, por lo que en las teorías de la frustración el individuo frustrado por las condiciones tiende a la agresión. En una teoría del aprendizaje, la agresión se aprende dentro de los grupos destinatarios. ¿Hay algo en el entorno que solicita una realidad preexistente dentro de nosotros o es el entorno el que crea la agresión? La parte favorable al innatismo ocupa buena parte de la antropología, la etología y el psicoanálisis.

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El etólogo Konrad Lorenz habla de una agresión intraespecífica, vale a decir una agresión que está dentro de la especie para establecer un equilibrio de poder y si se orienta hacia el exterior es principalmente por razones nutricionales. Por ejemplo, dos leones luchan agresivamente hasta cuando uno de ellos baja su melena, la guerra se acaba. El estado de sumisión y reconocimiento de la superioridad del otro genera la interrupción del momento agresivo. Conclusión para Lorenz, la agresión es innata, como agresión sana, natural, orientada al desarrollo. En el ser humano esta agresividad fue desviada, porque ya no luchamos cuerpo a cuerpo, por ende ya no somos capaces de evaluar el momento defensivo del otro. Si usamos el arma, el otro está demasiado lejos para pronunciar o cantar su grito de sumisión. Entonces el hombre mata y mata bajo agresión desviada, es decir, sin respetar los códigos de la Naturaleza. 

C. G. Jung decía que la agresión debe ser conocida. Una vez reconocida, debes aprender a controlarla. Una vez que aprenda a reconocerla y controlarla, podrá gastarla en todo el mundo. Cada individuo está equipado con dos leones con una correa para ser llamados en el momento adecuado. Quizás yo no utilizaría el verbo controlar, mejor re-canalizar la energia de la misma hacia algo más útil para mí y los demás. 

Las personas no siempre son capaces de reconocer su propia agresión, o la reconocen pero no saben cómo utilizarla y por tanto es como si necesitaran experimentar una agresión para conocerla. 

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Es importante recordar y tener siempre bien presente que la ira puede generar agresión, la ira no es agresión. Parece algo que es preludio de una agresión pero no lo es. La ira es un conjunto de emociones, que a la vez alimenta sentimientos y puede traducirse en acción más o menos educadas. Es justo en el momento en el cual empezamos a educarnos respecto a  nuestras emociones que hace un paso hacia el desarrollo de nuestra creatividad. Así que aprendemos a valorarla, a tomar consciencia de ella, a expresarla en pequeñas dosis y quizás, por qué no, a gritarla en voz alta cuando sea posible. En esto, los bosques y las montañas, el mar y la terapia corporal meditativa, fielmente respetuosos del secreto profesional, pueden representar "cojines" catárticos y guardianes válidos.

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